Planeación

Fase 2  Planeación:
Organizar ideas y socializarlas
Fecha: Del 20 de febrero al 31 de marzo 2017

Actividad individual
1. Consultar las lecturas de la unidad 1. Elegir una de las lecturas que allí se presentan.
2. Leer, analizar y comprender la lectura seleccionada, para luego organizar las ideas relevantes y preparar una exposición.
3. Luego de tener organizada la exposición, debe grabarla en formato video
4. En el entorno práctico se encontrará el taller 1: Valoro mi Lengua Materna, el cual tiene como objetivo reflexionar acerca del valor que tiene nuestra lengua y nuestra cultura. Dicho taller debe ser desarrollado individualmente y adjuntado al producto final.




EXPOSICIONES

CARLOS CATAÑO


DANIELA HOLGUÍN
MONTOYA


JONATHAN DUQUE


JOHN JAIRO MESA


DAVID HERNANDEZ

Taller 1: Valoro mi Lengua Materna

CARLOS CATAÑO
Gabriel García Márquez muestra en este concreto discurso, un impresionante dominio de la técnica literaria que acompañó su gran obra, el manejo de la palabra y la apropiación de la realidad global en un mundo que todavía vivía bajo los efectos de la guerra fría. A través de las palabras, nos permite reconocer una línea sucesoria de eventos y situaciones que ha vivido la humanidad. Su discurso, es a 34 años de pronunciado, un sorprendente reflejo de las complejidades de nuestro planeta actual, es como si no hubiésemos avanzado nada en ese tiempo. Bueno, él ya lo decía muy bellamente: “Me atrevo a pensar que es esta realidad descomunal, y no sólo su expresión literaria, la que este año ha merecido la atención de la Academia Sueca de la Letras. Una realidad que no es la del papel, sino que vive con nosotros y determina cada instante de nuestras incontables muertes cotidianas, y que sustenta un manantial de creación insaciable, pleno de desdicha y de belleza, del cual éste colombiano errante y nostálgico no es más que una cifra más señalada por la suerte.”
Sus palabras fueron a todas luces una crítica a la razón del pensamiento europeo, y esto se observa a lo largo del discurso de aceptación. La soledad de América Latina, propone una reflexión muy interesante frente al papel que juega la literatura y con ella su carga de originalidad, frente a las “suspicacias en nuestras tentativas de cambio social” como él mismo las define. A través de la expresión de la palabra escrita o la lengua como se le llama, todos tenemos la posibilidad de intervenir nuestra realidad concreta, aquello que no les gusta tanto a los europeos ni a nosotros mismos, encuentra una nueva forma en la descripción de los eventos a través del lenguaje escrito. Sugiere García Márquez que la intervención de esa realidad desde la fantasía, les ha permitido a todos estos pueblos exorcizar su realidad pasada, presente y futura. Para Márquez “la violencia y el dolor desmesurados de nuestra historia son el resultado de injusticias seculares y amarguras sin cuento, (…).
Él mismo se reconoce como un inventor de fábulas, que reivindica con cada palabra su derecho a la utopía y al cambio de la realidad, propone que nadie tendría que poseer el derecho sobre otro a decidir cómo hace él con sus personajes en la fantasía de su obra.
La lengua materna parece tener en García Márquez, el efecto de una letanía de oportunidades, en donde el amor verdadero y la felicidad son posibles. Estos atributos son otorgados a sus lectores desde la expresión de su palabra viva, en “donde las estirpes condenadas a cien años de soledad tengan por fin y para siempre una segunda oportunidad sobre la tierra” lo que parece ser su deseo eterno para la humanidad.
Otros dos valores importantes que podemos deducir frente al tema, son aquellos que describe Márquez como “delirio sin apelación que es el oficio de escribir” y el “homenaje que se rinde a la poesía” desde las posibilidades que ofrecen las palabras de nuestro bello lenguaje.

DANIELA HOLGUÍN MONTOYA
Como pudimos observar en el discurso y como lo mencionaba el autor, el premio es un reconocimiento a tantos años de flagelo que ha vivido el continente, es una exaltación a que las personas reconozcan que los latinos americanos también pueden evolucionar y actualizarse con el pasar de los tiempos.
Como se hablaba en el texto, siempre hemos sido menospreciados por los europeos que nos consideran subalternos a ellos, sin contar que hemos sabido sobre llevar las desventuras que hemos enfrentando durante tantos años.
Es muy notorio decir en palabras coloquiales, que el que no lo vive, no lo siente, porque somos nosotros inmersos en nuestra propia soledad los que hemos contrarrestado tantos años de invisibilidad de los cuales hemos superado las adversidades que otros países no han visto que nos atormentan.
Del texto también el autor menciona la posibilidad de enfrentarnos a la muerte, de aferrarnos a la vida como un tesoro tan preciado, en el cual muchas veces se pierden cientos de vidas y los demás países no sienten ese dolor, se profesa una misma religión, tradiciones y costumbres, pero América debe soportar sus infortunios sin contar con los demás.
Para concluir el autor resalta la importancia y fascinación de la poesía, que a mi modo de ver es un escondite del hombre donde refugia toda su tristeza, es la posibilidad remota de expresar sus sentimientos sin temor a ser juzgado o señalado, es un ilusionismo que es de corazón para quien lo vive y lo siente, la capacidad de soñar e imaginar lo que no existe, lo intangible que se puede convertir en la salida a tanto sufrimiento y adversidad a la que ha sido sometido, no solo un país sino un continente en general.

JONATHAN DUQUE
En un mundo globalizado en donde el mundo tiene contacto entre sí mismo de manera rápida, casi instantánea, las barreras culturales se han ido derribando y se ha dado apertura a relaciones interpersonales diversas enriquecidas por los contextos, las situaciones, las dinámicas culturales y hasta la misma forma de ser tan original de cada ser humano. Este escenario se convierte en una plataforma en donde las diferencias de lenguaje no se conciben como tal sino como una oportunidad para el recambio, la transformación y la transmisión de cosmovisiones, de saberes, de ideas. Cabe añadir que, como todo en la vida, nada es color rosa pues, debido a la misma inmediatez de las diversas relaciones interpersonales, se presentan (últimamente más seguido) confrontaciones, tensiones y hasta agresiones físicas y verbales por el arraigo cultural de algunos y su intolerancia frente a otros y todo aquello es mediado, entre otras cosas, por el lenguaje.
Si bien es cierto que Gabriel García Márquez en su discurso de aceptación del Nobel de Literatura argumenta de una manera muy pintoresca y hasta poética la situación tan degradante que se ha vivido en algunas épocas de la historia del hombre haciendo un recorrido desde la colonización europea en territorios americanos hasta llegar a acontecimientos modernos en donde parece que en vez de avanzar en el mejoramiento de la calidad de vida se promueve un antisemitismo no solo de raza sino hasta de ideología que en nada tiene que ver con la cultura judía, es necesario también reafirmar el hecho de que cada ser humano ha tenido la valentía suficiente de levantarse de las ruinas morales y éticas en las que a veces se encuentra y aprovecha las oportunidades para alcanzar los diversos aprendizajes que resultan de toda circunstancia vivencia. En ese orden de ideas, en ese escenario globalizado, a veces injusto y otras veces caprichosamente cautivante es que la lengua toma una importancia trascendental como mediador entre el recambio, la transformación y el enriquecimiento intercultural. La lengua es lo que nos permite tener identidad, es la que nos permite socializar con personas que, aunque de sangre no son familia, por territorialidad y por regionalismo los sentimos parte de nosotros.
Si bien es cierto que nuestro idioma original no desciende de algún tipo de corriente o influencia europea sino que proviene de los indígenas precolombinos que habitaron nuestras tierras y si también es cierto que no se puede dejar de reconocer el genocidio y las acciones violentas concedidas y ejecutadas por la avaricia europea, también es cierto que se alcanza un intercambio cultural que ha concluido, en nuestros días, en conexiones transnacionales e interregionales que permiten un mayor acercamiento a tecnologías, avances científicos, nuevas expresiones artísticas y la posibilidad de alcanzar una plenitud colectiva a individual en la modernidad. Sin sólo nos quedásemos con los puntos negativos de nuestra historia, perderíamos indefectiblemente la esperanza en la raza humana, pero, tal como hasta en la naturaleza vemos con el día y la noche, también existen puntos positivos en el proceso histórico de conquista de las américas. Mientras que nos centramos en discutir sobre los contextos antes mencionados, sobre los devenires de la humanidad, mientras nos destrozamos en críticas y nos levantamos mediante consejos, algo imperceptible e impalpable toma fuerza: la fuerza de la palabra, la fuerza de la comunicación, la fuerza del lenguaje, en últimas, la fuerza de nuestra lengua.

JOHN JAIRO MESA
El discurso nos menciona los primeros relatos fantasiosos sobre nuestras creencias y costumbres donde se deslumbra nuestras raíces y posibles orígenes, con este me refiero a la herencia cultural, social y económica de nuestros ancestros.
Argumentar este discurso puede ser pretencioso, pero a la vez una gran experiencia ya que estamos hablando de nada más y nada menos que de un gran escritor merecedor de un premio nobel de literatura como lo es el gran Gabriel García Márquez o comúnmente llamado “Gabo”.
El discurso habla sobre todo lo que vivió y sufrió nuestra herencia a través de la historia en la que éramos solo esclavos y clase baja para los españoles y demás regiones que quisieron conquistarnos dejando a su paso violencia, muerte y un legado cultural poco significativo para lo que en realidad eran los nativos, “personas con su propia cultura social e identidad propia”.
Es de anotar que nuestra cultura y lengua materna ha sufrido cambios y es una lengua llena de adiciones de otras culturas, fruto de aquellos atropellos, saqueos, violaciones, muertes y maltratos de los conquistadores por así llamarlos.
El autor, también expresa su gran amor por su identidad y lengua en el momento que reconoce que no fue fácil que el mundo nos viera de otra manera y valorara la gran riqueza cultural y literaria que poseemos.
El legado ancestral que hemos heredado nos muestra como he evolucionado una cultura rica y casi virgen en términos de costumbres y legado literario en donde se expresa el deseo de lucha, supervivencia sobre vivir y continuar creciendo y aportando a esta identidad que nos identifica como lo que somos, una prueba irrefutable de la existencia del hombre que humilde y luchador también soñador e incansable promotor de su propia identidad deseosa de ser reconocido y merecedor del título por derecho propio.

DAVID HERNANDEZ
Sería pretensioso tratar de rebatir o siquiera atreverse a proponer un punto de vista diferente en un tema como la lengua materna cuando se tiene ante sí un autor de la talla de García Márquez, pues él lleva por delante la trayectoria, un premio Nobel de literatura y obras que han trascendido las barreras lingüísticas y las fronteras espacio-temporales. No podía empezar a desarrollar la actividad que se me propone sin dejar claridad sobre ese asunto, y habiéndolo hecho ya, doy paso a mis argumentos.
García Márquez (1982) en su discurso enfatiza el dolor, la violencia y la muerte que sufre América Latina y menciona que a partir de ellos nace la belleza literaria y la imaginación de los que en ella hemos nacido. Dice textualmente: “Una realidad que no es la del papel, sino que vive con nosotros y determina cada instante de nuestras incontables muertes cotidianas, y que sustenta un manantial de creación insaciable, pleno de desdicha y de belleza” (p.4). Considero que esas circunstancias propias de nuestro entorno son fuente indiscutible de creación, pero no nos definen como latinoamericanos puesto que cada nación y cada pequeño pueblo ha debido trasegar incontables obstáculos, muchas veces truculentos, para llegar a lo que es en la actualidad (incluyendo los europeos y asiáticos), por lo tanto, es apropiado mencionarlas como elemento constitutivo, pero no definitivo de nuestra esencia literaria y mucho menos de nuestra lengua materna.
Más allá de los acontecimientos históricos que ha vivido la población latinoamericana a través de los años está la irrefutable belleza del entorno natural: hermosos paisajes que tienen la capacidad de mutar drásticamente de un pueblo a otro, aunque estén cerca. La fauna, la flora; tan diversos como el colorido talante de las personas de acuerdo a la región de la cual proceden. Todo ello sumado a las experiencias de vida constituyen las venas que irrigan nuestra lengua materna y ésta a su vez se irgue para encumbrar nuestros pueblos y hacerlos visibles aún allá en la lejana Europa. Nos hace legibles y comprensibles, como menciona García Márquez, pero también nos eleva al mismo nivel de los que por cualquier motivo se sentían superiores y nos hace eternos.
Nuestra lengua materna es el fundamento de nuestra grandeza como cultura. Su función, más que hacernos inteligibles para otras sociedades, es proyectarnos hacia el futuro y proveernos de las herramientas necesarias para marcar la historia con una huella portentosa y significativa. La lengua materna permite que expresemos lo que fuimos, lo que somos y lo que seremos sin dejar de lado el tinte característico de nuestra creatividad, picardía y amabilidad.


Actividad colaborativa

El producto final debe tener el siguiente contenido:
·    Portada
·    Introducción
·    Objetivos
·    Link de cada uno de los videos
·    Conclusiones
·    Referencias
·    Taller 1: Valoro mi lengua Materna
El trabajo debe ser elaborado teniendo en cuenta las normas APA